Quiero compartir con ustedes un artículo del diario El Mercurio que me pareció muy interesante

"El problema, quizás, más grave de las grandes ciudades es la percepción de que estamos sobrepasados y deprimidos. El hombre contemporáneo es, principalmente, un individuo abrumado, ya que su vida diaria es un ejercicio de combate contra la propia tensión, la ajena presión y la inevitable irritación que esta batalla genera.

Quién más, quién menos, prácticamente todos vivimos consumiendo el tiempo, pero no dominando el tiempo que poseemos. La vida se convierte, así, en un interminable cansancio, en un nadar a ciegas, como un pez despistado que desconoce las aguas en que está sumergido.

Nuestra tentativa vital debiese apuntar a despejar la agitación que nos envuelve. No somos ruedas de una carreta que nunca se detiene. Al contrario, estamos obligados, cada cierto tiempo, a transformarnos en albergues de lo esencial, desligándonos de las incontables pequeñeces que nos afectan y que, en la suma final de la existencia, tendrán un valor muy relativo, por no decir casi nulo.

Mientras tanto, el conflicto con el ritmo que actualmente llevamos permanece como una pregunta abierta: vivir apurados hasta agotarse, ¿no será, definitivamente, un modo de resbalarse por el tobogán del vacío, en vez de afirmarse en la sólida baranda de la reflexión que ahonda en lo trascendente?"

Anonimo