La isla tiene el más bajo acceso a la red y a la telefonía celular en Latinoamérica
La XII Convención y Expo Internacional de la Informática, que con la participación de casi 30 naciones se celebró esta semana en La Habana, Cuba, ofreció una imagen insólita en este tipo de reuniones y una buena colección de nuevas tecnologías totalmente inaccesibles para la inmensa mayoría de los cubanos. El ministro de Informática y Comunicaciones, el comandante Ramiro Valdés, un "histórico" dentro del gobierno que llegó al poder en 1959, afirmó en la inauguración del evento que la "internet es como un potro salvaje que hay que controlar", frase que asombró a los corresponsales extranjeros presentes en el acto. El gobierno de Fidel Castro prohíbe por ley a los cubanos el acceso a internet desde sus domicilios. A su vez, los profesionales de los campos de la cultura, la educación y la salud sólo pueden conectarse a la intranet de Cuba, que es rigurosamente controlada por el gobierno. Por eso, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), entidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Cuba tiene la más baja tasa de acceso a internet en toda América Latina, con un 0.9% de los 11.2 millones de habitantes de la isla, lo que la sitúa muy por debajo del país más pobre de la región, Haití, que tiene una tasa de un 7.1% de acceso a la red. Cuba, además, presenta la más baja accesibilidad de su población a la telefonía celular. En la isla hay sólo unos 100 mil teléfonos móviles, lo que arroja un acceso de menos de un 1% de la población total. Igualmente, la isla caribeña presenta la más baja tasa de recepción de nuevas tecnologías en la región, de acuerdo con los datos de la UIT presentados en julio en Ginebra. En una clasificación elaborada sobre un rango de entre 0 (acceso nulo) y 1 (acceso pleno), se otorgó a Cuba 0.27 puntos, es decir que no llegó ni a un punto, una cifra sólo comparable a la de algunos países del África Subsahariana clasificados por la ONU como los más pobres y atrasados del planeta. Los analistas destacaron que ello contrasta con el hecho de que en 1958 Cuba tenía uno de los más altos porcentajes de Latinoamérica en televisores per cápita, así como en automóviles, equipos eléctricos y con que fue el primer país de la región en tener televisión a color. En esta exposición no hay puestos de los gigantes del sector como IBM, Microsoft o McAfee, en su inmensa mayoría cumplidores del embargo de EU contra la isla, y en su lugar aparecen compañías como la rusa Kaspersky, el monopolio estatal cubano Copextel, la vietnamita Hanel o la empresa china Haier. Valdés añadió que el gobierno cubano debe "remodelar estrategias y acciones que contribuyan al constante incremento de los niveles de seguridad de nuestras redes". Las palabras de Valdés, ex ministro de Interior por muchos años, indican que no habrá cambio alguno en la actual política de control estatal absoluto de la internet en Cuba, al punto de que quienes son sorprendidos conectados a la red deben pagar altas multas, sus equipos son confiscados y pueden además ser condenados a varios años de cárcel. Un representante de la compañía NEC Philips Unified Solutions, una de las empresas en la expo, dijo que no tiene expectativas alguna de negocios en Cuba y que sólo ha estado presentando las nuevas tendencias internacionales en transmisión de voz por IP, de uso muy restringido en la isla. "Uno va a otro tipo de ferias para hacer negocios, no a las de Cuba", dijo el ejecutivo. El centro de la exposición está tomado por el consorcio chino-cubano Gran Kayman Teleco S.A. (GKT), encargado del suministro de ciertos equipos tecnológicos para escuelas y hospitales. El gigante estatal chino ZTE, una de las empresas de crecimiento más acelerado en el mundo de las nuevas tecnologías, es socio de GKT, pero su presencia en la feria es prácticamente testimonial.
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