El espíritu de la Navidad para muchas personas es únicamente un estado de ánimo; pero para otras es el manto protector que envuelve al mundo durante los días que se recuerda el nacimiento de Jesucristo.

-La Navidad es una oportunidad para contemplar el gran misterio del regreso de Dios, quien, hecho hombre, viene a salvarnos -apunta el Pbro. Edilberto Pérez Albornoz, vicario de la parroquia del Santo Niño de Atocha, quien el miércoles 27 próximo festejará sus bodas de plata (25 años) como sacerdote.

-El espíritu de la Navidad nace en nosotros al reflexionar sobre este hecho -agrega. De acuerdo con el sacerdote, si bien aún se conserva este sentimiento, la celebración se ha convertido, más que en el encuentro con Dios, en una festividad externa, disfrazada de regalos y cosas superfluas que poco o nada tienen que ver con la esencia de la Navidad.

Los adornos, la música, las luces de colores, el árbol y el nacimiento deben servir para crear el ambiente de oración y buscar el encuentro personal con Dios por medio de Jesús.

-Pero antes de pensar en los artículos, debemos prepararnos para la celebración con los domingos de Adviento, la Eucaristía y la Comunión -remarca el Pbro. Pérez Albornoz.

Las posadas son otra forma de preparación. Aunque muchas personas las consideran únicamente una forma de diversión, la realidad es que se trata de una novena en honor del Niño Dios, con momentos específicos para rezar el Rosario y reflexionar.

-Son una representación del recorrido de José y María al buscar el lugar de nacimiento del Niño Dios -abunda.

-Después de nuestros rezos y reflexiones, podemos celebrar con piñata, ponche y demás tradiciones mexicanas de la época -comenta-. Lo importante es encontrar el equilibrio entre el verdadero significado de la Navidad y las fiestas sociales.

En la época navideña abundan las sonrisas, los abrazos fraternos, los buenos deseos, el ambiente de paz y tranquilidad. Todo esto es para la mayoría de las personas el espíritu de la Navidad.

Aunque no hay una explicación científica para los cambios que experimentan las personas en estas fechas, desde el punto de vista psicológico, el espíritu de la Navidad es un estado de ánimo al que se llega en esta época debido a la predisposición de ser feliz ante el término de un año y el inicio de otro.

MOMENTO DE REFLEXION

La época afecta a las personas en diferentes formas. No obstante, la mayoría tiende a la felicidad y se siente satisfecha con la idea de pasar una grata velada con su familia. Hay quienes, por el contrario, se deprimen y no desean celebración alguna.

-Ya sea por tradición religiosa o cultural, la Navidad es un momento de reflexión en diferentes niveles y ese estado hace a la gente más sensible a los hechos positivos o negativos -afirma la Psic. Elia María Escoffié Aguilar, directora de la Facultad de Psicología de la Uady.

Esta situación propicia, en cierto grado, el consumismo, que lleva a canalizar el espíritu navideño en un sentido que no es estrictamente la razón de la fecha.

-En centros comerciales y tiendas se exhiben productos navideños desde
noviembre, lo que fomenta el consumismo -expresa la profesional.

Para la mayoría de los niños, la Navidad es sinónimo de alegría y juguetes. Conforme pasa el tiempo, el significado de esta celebración varía. Para no perder el espíritu navideño o para canalizarlo de la manera adecuada, la Psic. Escoffié Aguliar sugiere vivir el momento dando amor y solidaridad, en especial este año, a quienes aún padecen los efectos del huracán Isidoro.