Sí, tener sexo oral, en exclusiva o como parte del juego de una relación sexual es rico. Lo avalan los miles de año de practica en distintas sociedades y las millones de personas que lo practican diariamente a pesar de del inhibiciones impuestas por cada cultura.

El sexo oral es una practica sexual milenaria, con distintas intensidades, todas las sociedades lo han practicado. Es una forma más de tener sexo entre las múltiples que existen. Según el sexólogo Eduardo Pino, “todas las personas, en algún momento de sus vidas lo han practicado”.

El sexo oral, felación para los hombre y cunilingüis en las mujeres, ha sido sujeto de perversas asociaciones a lo largo de la historia, calificándolo como una mala práctica sexual, sucias o subyugante. El doctor Pino, junto con despejar cualquier signo de anormalidad, explica que las “trancas” o inhibiciones respecto de la felación o cunnilingus son estrictamente algo cultural y provienen principalmente de las religiones que históricamente las han prohibido. Sin embargo, destaca que ellas han disminuido en el último tiempo en nuestro país y hoy el sexo oral no es mal visto y se asume mucho más como lo que es, parte del preámbulo de una relación sexual o de búsqueda exclusiva del orgasmo, aunque advierte que aún no llegamos a grados de libertad como los europeos, pero vamos en camino.

Lejos de la creencia común, el doctor Pino sostiene que no son las mujeres las que se resisten más a practicar sexo oral, sino más bien son los hombre, “ellos son más reacios, en parte porque las características anatómicas femeninas tienden a confundir al hombre y a no saber muy bien como hacerlo. No saben donde poner la lengua”, explica el especialista.

Los genitales femeninos están hacia adentro y el clítoris no está a simple vista, muchas veces hay que buscarlo y en cada mujer es distinto. En cambio en los hombres el estímulo es más fácil, el pene y su erección es evidente y una de sus realizaciones es la erección.

¡Sí, es rico!

Entonces, por qué una práctica sexual tan condenada históricamente, es tan atractiva. Quizá parte de la explicación está en las facultades de estimulación de la boca y las características propias de cada sexo.

Chupar, apretar o succionar el sexo del otro con su boca, es un placer. Ella, la boca, es uno de los órganos más activos y sensibles dentro de la estimulación erótica, pude ser también la protagonista de un orgasmo y del preámbulo amatorio. También tiene terminaciones nerviosas que provocan placer y por cierto, los labios y la lengua están en el ranking de la sensibilidad.

Felación se refiere al miembro masculino como sujeto de succión o estimulación bucal. La conjugación de la lengua y los labios en contacto con el pene resulta extremadamente excitante para los hombres porque la estimulación es múltiple y variada, hay tantas formas de hacer esto como personas lo practiquen.

El doctor Pino agrega que el sexo oral es atractivo porque sale de lo clásico y porque “el contacto con la mucosa bucal a una temperatura agradable es más excitante”. En el caso de los hombres, precisa, la boca tiene mucho más capacidad de apretar el pene en distintas zonas y con diferentes intensidades que una vagina.

La 'oralidad' recibe el nombre de cunnilingus cuando el sujeto de succión es la vagina o el clítoris. La palabra proviene del latín 'cunnus', que significa vulva, y 'lingere', que significa lamer. Esta práctica en las mujeres puede ser aún más importante que en el hombre. El doctor Pino aporta un dato relevante: “Más de la mitad de las mujeres no alcanza el orgasmo a través de la penetración, básicamente porque el lugar más sensible es el clítoris, lleno de terminaciones nerviosas, ubicado a la entrada de la vagina y en el caso de una relación sexual con penetración la estimulación es más bien por frotación que por una acción directa. En cambio, con el sexo oral se va directamente al punto sensible: el clítoris”.

La boca vuelve a ofrecer una multiplicidad de forma de estímulo, con ritmos, intensidades y frecuencias distintas. Boca, lengua, labios y también dedos al servicio de la zona más erógena de la mujer.

La sensibilidad de la vulva y el clítoris de la mujer es distinta en cada mujer y eso determinará el tipo de estimulación que más le guste. Por ejemplo, la Clínica de Sexologia y Psicología Pérez-Vieco de España, explica que hay mujeres con labios menores bien desarrollados y para ella puede ser agradable que sean succionados, sin embargo, otras mujeres tienen los labios menores pequeños y hasta ausentes. Hay clítoris desarrollados hacia afuera y en este caso la pareja podrá chuparlo como a un pequeño pene, en cambio, si es pequeño u oculto, sólo podrá lamerlo. No hay reglas para todos los casos, salvo mantener el ritmo e intensidad una vez que está cerca del orgasmo.

Ideas y formas

Para los hombres

Por ejemplo abrirse paso separando los labios suavemente con la nariz, de modo que la lengua acaricie su sexo, y formar círculos lentamente con la nariz, labios y barbilla. Se puede besar profundamente esa área o morder y succionar suavemente el clítoris.

Formar una 'U' con la lengua es una alternativa, proporcionando largas y suaves lamidas, comenzando en el clítoris y acabando en la entrada de la vagina. También lo es endurecer la lengua y jugar con ella en la entrada de la vagina, intentando introducirla.

Si el clítoris está algo escondido, una técnica para localizarlo es succionando o lamiendo la longitud de la vulva hasta dar con una pequeña protuberancia, que también varía en tamaño, desde un grano de arroz a la yema de un dedo. La reacción de placer, puede confirmar que se está en el lugar adecuado. Si no se está seguro, nunca descarte preguntar directamente.

Para las mujeres

Introducir el pene en la boca en forma de 'O' con los labios, poniéndolos cuidadosamente en la punta (del glande) y mover la cabeza en círculos cortos.

Otra posibilidad es colocar los labios acomodándolos al tronco del pene para recorrerlo, cogiendo su punta suavemente entre los labios, con giros rápidos, besándolo y tirando hacia atrás de su suave piel.

El miembro puede entrar en la boca tan profundamente como sea posible, presionándolo y chupándolo. Todo depende de los grados de placer que ambos estén sintiendo en el proceso, por eso un buen complemento es acariciar y besar sin olvidar las señales que dan los gestos. Insistir si hay placer y variar si no grita.