Soy vanidoso, ¿y qué?...

La nueva generación de varones se liberó de los prejuicios y se preocupa cada día más de su imagen, de estar en forma, de usar productos de belleza y de realizar constantes visitas para emperifollarse el pelo en la peluquería de moda. Además visten poleras ajustadas para lucir sin modestia sus atributos físicos.
Así es, los chilenos asumieron su vanidad y la están explotando, desde los peelings faciales para mejorar su cutis hasta tratamientos reductivos. Para esto último existen nuevas técnicas que permiten adelgazar sin mayor sacrificio, como masajes especializados y electrogimnasia, que la mayoría de los spas y centros de belleza integral ofrecen.

El bronceado espectacular durante todas las estaciones del año es ineludible, para lo que el vanidoso hombre se recuesta semi desnudo por varios minutos en una cama donde se somete a los rayos ultravioleta del solarium.

Los varones que optan por estos cuidados no son todos homosexuales –como se cree-, sin embargo, ellos han sido los pioneros en el cultivo de la vanidad. Franco es un joven homosexual y profesional universitario de 26 años que siempre se ha preocupado de su aspecto físico, “Sagradamente destino parte de mi sueldo para centros de estética porque gasto alrededor de 150 mil pesos mensuales, sin contar el gimnasio” señaló a CTN. Además dijo que antes le incomodaba asistir a estos centros de belleza, pero ahora no porque la mitad de la clientela son hombres, tanto heterosexuales como gays.

Los centros de estética ofrecen un cuidado integral, desde peluquería y limpieza de cutis hasta solarium y masajes. Sus precios no son para el estudiante promedio pero cada vez más hombres de todas las edades gastan una contundente suma en estos lugares para acicalarse. En una sola sesión ordinaria que incluye solarium, peluquería y masajes pueden llegar a gastar más de cien mil pesos.

El centro deportivo y spa Balthus, cuenta con más de dos mil socios según dijo Soledad Neumann, su gerenta de comunicaciones, a La Tercera. Allí la inscripción anual supera el millón de pesos. En zonas separadas, mujeres y hombres gozan de igual número y calidad de infraestructura y equipos: camas de hidromasaje, saunas, baños de vapor, cabina de hielo, reposeras con infrarrojos y jacuzzi, entre otros. En diferentes salas, equipadas con tecnología de punta, se realizan tratamientos faciales y corporales, de alrededor de 18 mil pesos la sesión.

La demanda por estos servicios se incrementa con la cercanía del verano, lo cual repercute en el bolsillo de los demandantes y engorda el de los más de un centenar de centros de belleza especializados que existen sólo en la Región Metropolitana. No obstante el alto costo de la oferta, los hombres continúan preocupados de cuidar su cuerpo y piel. La manicura y la pedicura acompañan al bronceado y en algunos casos, no falta la completa depilación.

Entonces, si sumamos horas de gimnasio, más algunas dosis de esteroides, más el peluquero, el solarium, el spa.... Tenemos que los hombres se están convirtiendo en un poderoso núcleo de demanda de servicios para el bienestar físico, que parece no pensarlo dos veces antes de abrir la billetera y comprar un cuerpo perfecto.