La infedilidad no es sólo cosa de hombres, muchas mujeres son infieles a sus parejas aunque contradictoriamente digan estar enamoradas.
A diferencia de ellos cuando tienen experiencias extraconyugales no suelen buscar sexo sino sentimientos.
Datos estadísticos reflejan que la mujeres engañan a sus maridos.
Cabe señalar que a las mujeres se les imputa mayor culpabilidad.
La razón no es sólo el machismo, la razón es que conciente o inconcientemente por su naturaleza está más protegida, menos expuestas a peligros, por lo tanto sus caídas presuponen mayor malicia.
La infiel conoce muy bien los riesgos de sus actos, y se atreve a afrontar las consecuencias.
Es decir no es un acto de inmadurez.
Ahora nos preguntamos: Qué provoca el engaño?
Lo piensa dos veces?
Y: el que dirán.
Esto yo lo califico como un hilo serio, falto de malicia, sencillo y frecuente, al menos ahora en el siglo en que vivimos.
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