La Coctelera

Categoría: Psicología

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VIVIR LO VIVIDO...

Todos hemos experimentado en algún momento la inquietante sensación de estar viviendo algo ya vivido, o reconocer como familiar un lugar dónde nunca hemos estado. La ciencia comienza a desvelar las bases neurológicas de este curioso fenómeno a menudo relacionado con lo paranormal.

¿Alguna vez al pasear por la calle, en pleno trabajo o reunido con los amigos, o incluso durante un viaje a un destino que nunca habías visitado, te ha asaltado la impresión desconcertante de conocer esa situación aunque ignoras absolutamente la razón?.

La mayoría de las veces esa experiencia dura apenas unos segundos, pero parece mucho más prolongada, debido a la intranquilidad y el nerviosismo que invade a quien la siente y que sólo desaparece cuando finaliza el fenómeno.

Durante esos larguísimos segundos, sabes que tu mente no intenta evocar una cara, un sitio, un sonido o un aroma, sino una experiencia completa, que reconoces de inmediato, pero que se te escapa como agua entre los dedos, porque te resulta imposible localizar en el pasado una situación igual.

Pese a que es algo conocido o familiar, cuánto más te esfuerzas en reconocerlo, más se desvanece. Además, no resulta una sensación tranquilizante, porque sientes que se ha roto el orden cronológico habitual, y de repente el presente se transforma en pasado.

Esa extraña sensación que casi todos hemos he sentido alguna vez se identifica con la frase francesa “déjà vu” ó “ya visto”, acuñada por el científico galo Emile Boirac hace más de doce siglos, aunque muchos estudiosos consideran que sería más apropiada llamarla “déjà vecu”, que significa “ya vivido”.

Cuando el ayer es ahora

Sea como sea, los expertos llevan muchos años estudiando cuáles pueden ser las causas del “déjà vu”, atribuidas hasta ahora a un posible error del cerebro que todavía permanece sin explicar, y sobre el cual los conocedores del funcionamiento de la mente no han llegado a una conclusión definitiva y unánime.
Los psicoanalistas opinan que este fenómeno es fruto de los sueños diurnos o de las fantasías inconscientes de la persona, mientras que para los psicólogos y los neurólogos es una alteración de la memoria.

Según otras opiniones, este suceso puede obedecer a una alteración de la percepción, a un fallo en la interpretación de los hechos en el tiempo o a la incapacidad de establecer primero una secuencia y después otra.

La reciente recreación de esta manifestación mental en un laboratorio ha arrojado algo de luz sobre este asunto, que para algunos expertos esotéricos son destellos de la memoria de vidas ya pasadas, eslabonadas por sucesivas reencarnaciones, o una evidencia de que la persona posee poderes extrasensoriales.

Según el doctor Chris Moulin, del Instituto de Psicología de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, "el 60% de las personas experimentan el “déjà vu”, que se produce con más frecuencia bajo situaciones de estrés y fatiga y que es menos frecuente con la edad. Su duración es de unos segundos, excepto en personas con epilepsia localizada en el lóbulo frontal en las que puede durar minutos y en los enfermos de esquizofrenia puede prolongarse horas".

Para profundizar en el conocimiento de este fenómeno, Moulin y su equipo han reproducido el “déjà vu” de manera artificial. Primero se pidió a los participantes del estudio que memorizaran unas palabras, que después se les hizo olvidar por medio de la hipnosis. Después, cuando volvieron a aprender las mismas palabras olvidadas, los participantes experimentaron un 'déjà vu', una sensación subjetiva que se les pidió que describieran.

En base a sus estudios y trabajos con ancianos con “déjà vu” crónico, Moulin ha propuesto un mecanismo para este desorden.

"Cuando recordamos el pasado, en nuestro cerebro se “enciende” un circuito que se encuentra en el lóbulo temporal, lo que origina la experiencia del recuerdo, pero sólo de aquellas situaciones que hemos vivido. En las personas con “déjà vu” crónico este circuito está sobreactivado, originando recuerdos de algo que aún no ha quedado en el pasado. Así, cuando se produce un nuevo hecho, lo viven de inmediato como si fuera un recuerdo", señala el experto.

La mayoría de la gente padece episodios inofensivos de “déjà vu”, pero algunas personas sufren una forma patológica de este fenómeno.

Aquellos que padecen el problema de forma crónica ven alterada su vida personal y social, se sumen en el caos mental, y sufren una profunda angustia porque están viviendo un desdoblamiento temporal. Algunos dejan de interesarse por las noticias, dado que les da la impresión de que se han producido antes, muchos caen en la depresión y otros terminan consumiendo fármacos antipsicóticos.

* Daniel Galilea. Imp/EFE-REPORTAJES.

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CUANDO EL SEXO ES IMPOSIBLE

Gatillado por un miedo sicológico, esta patología femenina puede llegar a bloquear a una mujer ante la posibilidad de ser penetrada. Y si bien provoca dolor, no se refiere exclusivamente a éste como la dispareunia.

Si bien el vaginismo es una de las disfunciones sexuales más frecuentes en las mujeres, es también a la que mejores resultados se puede llegar.

Esta patología se refiere a una contracción involuntaria de la vagina que muchas mujeres experimentan al tener sexo, lo que dificulta y hace dolorosa la penetración.

Además, si no hay excitación no se lubrica, es decir, no se generan los fluidos necesarios para que el pene entre en la vagina sin causar dolor. Por lo mismo, cabe explicar de qué se trata esta patología y cómo la podremos reconocer, para así tratarla a tiempo.

¿Qué la provoca?

Como su base es sicológica, muchas veces el vaginismo es provocado por la estricta educación que la paciente tuvo durante su infancia. El trato hacia ella pudo haber sido muy desvalorizante en lo que se refiere a sexualidad y con muchas prohibiciones hacia su cuerpo y hacia el goce. Ahora bien, hay también casos de vaginismo en mujeres que fueron abusadas sexualmente durante su niñez, o bien violentadas en esta materia una vez que fueron mayores. Esa culpabilidad que consecuentemente sienten, les provoca un bloqueo mental que no les permite desarrollar una vida sexual normal.

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INFLUENCIA DE LA TESTOSTERONA EN TRATOS ECONÓMICOS...

En uno de sus artículos en neofronteras habla que los hombres con alta exposición a la testosterona son más susceptibles de que la visión de una mujer atractiva afecte a su juicio.
Investigadores de la Universidad de Leuven en Bélgica pidieron a un grupo de hombres ser sometidos a un experimento consistente en un juego en el que se repartía cierta cantidad de dinero. Los hombres con mayor exposición a la testosterona solían conseguir altas ganancias en el mismo a no ser que previamente se les mostraran bellas modelos en bikini, en cuyo caso eran más proclives a aceptar unas ganancias menos sustanciosas. La visión de la belleza femenina afectaba menos a aquellos hombres con bajos niveles de exposición a la hormona.
El nivel de exposición a la testosterona que Bram Van den Bergh y Siegfried Dewitte midieron sobre los participantes fue el que sufrieron éstos cuando estuvieron en el vientre materno. Este nivel puede ser medido mediante la comparación de longitudes entre los dedos anular e índice. Un relativamente largo dedo anular indica altos niveles de exposición a la testosterona.
Para estos hombres manipular un sujetador era suficiente para nublares el juicio, sin embargo la manipulación de una camiseta, o la visión de paisajes o de mujeres ancianas no les afectaba.
Este descubrimiento podría explicar el éxito de los anuncios que dependen de la presencia de mujeres atractivas para vender el producto.
Este estudio no es el primer de este tipo. Pero ninguno explica por qué bellas modelos “venden” en los anuncios cualquier cosa, desde ordenadores a cuchillos que no necesitan ser afilados.
El caso es que la visión de una mujer hermosa hace a los hombres más proclives a aceptar una suma menor de dinero en lugar de una mayor más tarde.
Se podría pensar que quizás un hombre en presencia de una bella mujer simplemente no se esfuerza tanto para conseguir un buen trato económico, pero no necesariamente.