"Yo digo las cosas como son". Cuántas veces hemos escuchado o, tal vez, dicho una frase como ésta. Parece tan inocente, tan honesta y, sin duda, es dicha así. Sin emargo, debemos preguntarnos si nuestras afirmaciones describen la realidad como es, o si solamente se refieren al modo como vemos las cosas. La conciencia en esta sutil diferencia puede evitarnos muchos conflictos comunicacionales. Creer que el mundo es como lo vemos es distinto a aceptar que nosotros tenemos una mirada particular y ésta, por tanto, puede diferir de la de otra persona. Hay una verdad absoluta que está ahí y a la cual nos aproximamos con nuestra mirada. El diálogo puede acercarnos juntos a esa respuesta. Desde luego, en este análisis, no está en cuestión nuestra honestidad al comunicarnos. Aunque muchas veces todo se complica por los grados diversos de dogmatismo que pueden marcar nuestra persona. Quería que esta columna estuviera centrada en este tema, junto a otro que veo como relevante en nuestras relaciones actuales y que se refiere al modo como las afirmaciones son dichas, en nombre de la falta de hipocresía, atentando muchas veces contra la dignidad del otro... Libro: Cuando el tiempo está maduro, 2006
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La salida del libro estuvo rodeada de medidas de seguridad draconianas: registro de empleados de las imprentas, edificios rodeados de alambres de púas, cajas cerradas con cadenas, camiones vigilados vía satélite. Pero nada de esto impidió que cientos de ejemplares circulasen antes de la hora cero: las 12:01 (hora GMT) de la madrugada del sábado.
Era el secreto mejor guardado de la literatura hasta que un “hacker” lo publicó en internet. La editorial Bloomsbury no tardó en restarle credibilidad a este pirata informático. Sin embargo, el miércoles, después de que librerías estadounidenses rompieron el embargo impuesto a la venta del libro, comenzaron a circular en la web las páginas finales de la historia, se disiparon todas las dudas y se aguó la fiesta de muchos fans de la saga.
Sin mayores preámbulos, el sitio de internet zendurl.com enumera de golpe: “Ron muere. Lupin muere. Percy muere. Voldemort muere. Snape muere, Bellatrix mata a Ron”. Mientras que ginatonic.com hace otras revelaciones y contradice en ciertos puntos al sitio anterior: “Voldemort mata a Hermione” y “Hagrid es asesinado por Snape”.
Sin embargo, el diario colombiano “El Tiempo” contradijo estas versiones y aseguró que ni Harry, ni Hermione ni Ron ni Hagrid mueren en este libro. Pero sí Voldemort, Fred Weasley, los esposos Lupin y Tonks y Snape.
En Europa, algunos diarios revelaron el viernes el final pocas horas antes de la salida oficial del tomo. En Suiza, Le Temps cuenta los hechos más destacados de este último tomo, incluyendo el epílogo, y se basa en un ejemplar que circula en internet, al igual que el “Corriere della Sera”, en Italia.
En Austria, el diario Oesterreich publicó la trama en un recuadro titulado “Los diez secretos del nuevo Potter”. En Francia, el rotativo “Le Parisien” utilizó la misma fórmula.
Sin embargo, los fans de Harry han ignorado estas revelaciones y han preferido esperar a tener el libro en sus manos para conocer el ansiado final de la serie.
La llegada de esta obra era inminente,publicada el pasado 17 de Abril, y para ilustrarla se ha contado con la colaboración del genial artista Alan Lee, quien lleva toda su vida dando imágenes a los textos de Tolkien. Si tienes acceso a la revista XLSemanal de esta semana, han publicado un artículo con varias de las ilustraciones que contendrá.
Una de esas piezas maestras, en la que podemos ver a Túrin Turambar en la cima de un risco, ha sido la elegida para dar color a la portada del libro, el cual ya puede ser reservado en una edición con tapas duras y 350 páginas.
Fuente: Gallego
La máquina del tiempo (The Time Machine) es una novela de anticipación del escritor británico Herbert George Wells, publicada por primera vez en Londrés en el año 1895 por William Heinemann. Consta de deiciséis capítulos y un epílogo.
Fue la primera novela del considerado por algunos como "padre" de la ciencia ficción y con su mezcla de aventuras y doctrina social y política alcanzó un notable éxito, contribuyendo así a la estabilidad de Wells, que a partir de ese momento pudo dedicarse plenamente a la escritura. Una parte del libro, la que versa sobre la explicación del invento y en la que se discute sobre la cuarta dimensión, fue publicada en el año 1893 en el Henley's National Observer. El escritor desarrolló el resto de la novela, que trata de las aventuras del Viajero a través del Tiempo en el futuro, dos años después, tarea que le llevó escasos quince días [1].
Con esta obra, Herbert George Wells inauguraba la temática del viaje a través del tiempo, si bien el autor no entra en las paradojas temporales, ya que en La máquina del tiempo prima la finalidad moralizadora.
Ante el escepticismo de sus amigos, un científico logra descubrir las claves de la denominada cuarta dimensión y construye un vehículo que le permite viajar a través del tiempo. Con la intención de conocer el futuro de la humanidad se desplaza hasta el año 802.701, pero lejos de encontrar una sociedad plenamente desarrollada ve un mundo primitivo habitado en su superficie por unos seres hedonistas y con el subsuelo dominado por unas siniestras criaturas. Tras abandonar esta era, el protagonista continúa su viaje avanzando aún más en el tiempo hasta llegar al borde de la finalización de la vida en el planeta, con una nueva glaciación.
H.G. Wells pinta al protagonista de la novela con ojos grises y un rostro "habitualmente pálido", y sobre él apunta que "era uno de esos hombres demasiado inteligentes para ser creídos; con él teníase la sensación de que nunca se le percibía por entero; sospechaba uno siempre en él alguna sutil reserva, alguna genialidad emboscada, detrás de su lúcida franqueza". A lo anterior habría que añadir que es un hombre de acción, ya que no duda a la hora de lanzarse a probar su invento y, a pesar de los peligros de la primera aventura, no le falta valor para lanzarse a un segundo viaje por el tiempo. Además, es una persona con un extraordinario conocimiento del mundo en el que vive, tanto científica como social o políticamente hablando, y al que también caracteriza su preocupación por el rumbo de la humanidad, motivo por el que se lanza a conocer el futuro y el final de la misma.
Quiero compartir con ustedes, un tema que no es muy discutido en nuestra vida, me refiero al ego. En unos de sus libros "El Espejo del Lider", el autor peruano David Fischman habla sobre éste tema. En unas de sus páginas dice así: "Imagine que usted es un actor de teatro que actúa con una máscara. Un día, va a su casa y le da pereza quitarse la máscara. Su pareja le pide que se la saque, pero usted le dice que lo hará más tarde. Pasa todo el día con su máscara puesta y, al día siguiente, se va a actuar con ella. Regresa a su casa con su máscara aún puesta y no se la saca. Así, después de usar la máscara durante tres meses, usted ya no sabe quién es la máscara y quién es usted: se ha fundido con ella y ahora es parte suya.
Lo mismo nos pasa con el ego. El ego es una máscara que llevamos puesta desde hace mucho años y estamos fundidos en ella. No sabemos diferenciar qué hacemos por nosotros mismos y qué hacemos por la manipulación del ego... El ego es una personalidad inferior que se crea cuando la persona tiene un autoestima baja; es decir, una sensación de baja valía y competencia personal. El ego, a través de sus multiples manifestaciones, trata de ocultar a toda costa que la persona se siente internamente insegura, no valorada y poco querida. En psicología, a esta personalidad inferior se le reconoce como el falso yo...
Algunos ejemplos: hablar a espaldas de las personas para sentirnos mejores que ella; encontar los errores en nuestros subordinados para sentirnos superiores, o no aceptar que nos equivocamos, negandonos la oportunidad de aprender de nuestros errores...
Entonces. ¿es malo el ego? Eso, usted lo decide. Lo que es cierto es que el ego es inherente al ser humano. ¿Qué hacer con él? En primer lugar, tomemos conciencia de que existe la máscara y de las conductas que genera en nosotros. Mantengamos nuestro ego bajo control y no dejemos que nos conduzca a acciones no deseadas".
David Fischman
El Espejo del Lider