Las empresas estan constantemente enfrentando los mismos obstáculos al intentar desarollar nuevos productos, servicios o líneas de negocios. En realidad, los desafíos en innovación son distintos en cada empresa y un consejo comúnmente implementado puede ser una pérdida de tiempo, e incluso nocivo, si se emplea en la situación inadecuada.
Veamos a continuación una entrevista respondida por Carlos Osorio, Ingeniero Industrial de la Universidad de Chile, Master en Políticas Públicas en la Universidad de Harvard, Master en políticas tecnológicas en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y Doctor del MIT en Tecnología, Gestión y Estrategia, actualmente se desempeña como académico en la Escuela de Negocios e Ingeniería de la Universidad Adolfo Ibáñez, y además esta a cargo del área de innovación de la Universidad.
De acuerdo a tú experiencia ¿Qué es la innovación?
No te voy a dar un concepto mío, sino que como se define innovación a nivel más teórico sería la creación de nuevos productos, servicios, procesos, modelos de negocios. La creación de valor mediante estos elementos en los que en el fondo se produzca una mejora o un cambio no trivial.
¿Por qué?
Porque, por ejemplo, las innovaciones a veces están ligadas con las patentes. Si el cambio es demasiado trivial o una mejora muy poco incremental, no te van a dar una patente. Un requerimiento para una patente es que lo que tú quieras patentar, sea efectivamente un cambio no trivial, presente una mejora a lo que había antes y que no este cubierto por ninguna otra patente. Si esta cubierto no puede ser patentable, por ende desde el punto de vista de creación de valor no es una innovación. Cualquier innovación tiene que estar apuntando a la creación de valor. Esa creación de valor puede ser directa – plata - o indirecta, que se refiere que mediante esta vía podemos generar plata en base a que, por ejemplo, si la innovación en sí o un proyecto fue un fracaso en el mercado, puede haber generado conocimiento, otra innovación, una marca, un cambio en la organización o una manera de hacer las cosas, que derivó en una forma de generar ingresos. Ahora, esa creación de valor entre comillas, uno puede verlo en tres dimensiones. Una es la dimensión tecnológica, o sea, la innovación tiene un componente tecnológico. Otra es un componente de diseño, pero no sólo de diseño industrial o que se vea bonito, sino que el diseño de la interacción que se genera al usar ese bien o consumirlo. Y por último, un componente de modelo de negocio. Otro aspecto, es que tipo de innovación existe. Existen básicamente dos tipos de innovación. Uno es la innovación tecnológica y la innovación organizacional. En la organización tecnológica pueden existir tres tipos. Los productos, los procesos y nuevos servicios. La innovación organizacional se puede definir en nuevas formas de organizar el trabajo, nuevos modelos de negocios y nuevas estrategias.
¿Por qué la innovación debiera ser un tema país?
Es súper simple. Cualquier empresa que quiera seguir viviendo y que quiera vivir en el largo plazo no lo puede hacer si se dedica sólo a explotar los negocios que, hoy día, le son rentables. Si uno ve las empresas que fueron las diez de mayor venta en Estados Unidos década por década, ve que eso va cambiando y las únicas que se han mantenido casi un siglo dentro de las Top 10 son aquellas que han basado su desarrollo en la generación de nuevos productos, los cuales satisfacen necesidades emergentes en el mercado. General Electric, por ejemplo.
¿Para poder subsistir cómo país tenemos que innovar?
Más que para subsistir, porque ya nos paso con el salitre. Estábamos súper bien con el salitre y Alemania genera el sodio sintético y nos fuimos a la punta del cerro. Uno podría preguntarse que pasaría, hipotéticamente, si pasara algo similar con el cobre. Al final, nosotros como país basamos gran parte de nuestro ingreso en función de sacar productos de la tierra y enviarlos para afuera. ¿Qué pasaría si dejáramos de sacar productos de la tierra? ¿Qué vamos a hacer? Aparte somos un país súper chico, que nos vamos a ver siempre muy afectados por lo que pase afuera. Chile ha sido como un buen alumno promedio, tiene buenas notas, pero en cositas chicas, pero no se ha ganado el premio al mejor deportista ni al mejor en matemáticas ni a nada, por lo general no destaca. Es un buen alumno, hace su trabajo bien, pero de forma plana. El problema es que esto va más allá de un tema como país o de política pública, sino que no sabemos como hacer la pega. No se sabe como innovar y no es que sea fácil hacerlo, pero tenemos prácticas que están muy enraizadas en Chile que lo que hacen en el fondo es potenciar el ser eficiente, tanto, que te juega en contra, porque son prácticas que justamente no te permiten ser innovador.
¿Eso se produce por la especialización que se va produciendo, cierto?
Pero no es sólo eso. En el fondo, cuando uno se focaliza en ser eficiente y en ser innovador o en aprender a ser innovador, requiere que inviertas plata en equivocarte y tiempo. Requiere que tú no contrates a gente que no es la mejor para el cargo, que a veces no te escucha, sino que debe ser personas que desafían lo que tu dices, y no estamos muy acostumbrados a eso acá.
No, porque en Chile por lo general se agacha el moño y hace lo que dice el jefe.
Por ejemplo. En la innovación, no hay nada que te diga que un jefe va a tener la mejor idea. Entonces, las prácticas son absolutamente distintas. Chile no es tierra fértil para muchas de las buenas prácticas que se necesitan y requieren para ser innovador.
¿Y de quién es responsabilidad ese tema? ¿El Estado, los privados, la mentalidad de los chilenos?
No es un tema de tener responsabilidad o no. Porque el Estado no tiene que decirle a las empresas como hacer su pega. Es un tema de incentivos, primero temporales, de corto y largo plazo, la manera de pensar, el nivel cultural. Se ha hecho un montón de investigaciones al respecto, sobre cuales son los niveles de contextos que afectan la innovación y, por ejemplo, algunas prácticas que tenemos nosotros como el chaqueteo, el pensamiento a corto plazo, influye en que esta no sea una tierra propicia o un ambiente propicio para generar buenas ideas. La misma manera en que le enseñamos a nuestros alumnos en el colegio. Hay muchas cosas que van más allá de si hay incentivos o no. Lo que haga o deje de hacer el Consejo Nacional para la Competitividad y el Desarrollo por mucha plata que le entreguen o generen para innovar, sino hay un cambio en la manera en que el empresario o el chileno aborda la innovación, es meterle plata a un sistema que funciona mal. Es recomplicado el asunto.
¿Y cómo podría llegar Chile a cambiar ese círculo vicioso que se forma?
Hay que cambiar la manera de pensar. Cuando alguien se equivoca o hay alguna falla en el sector privado, es vista como “este tipo no se la puede” o “no las cacha” o “una más y te vas”. Entonces, tú llegas y empiezas una empresa y quebraste y esta DICOM y te llegan las penas del infierno, por lo tanto te tienes que olvidar de empezar de nuevo. Si tú quebraste acá eres visto como un factor de riesgo, en cambio en los países donde la innovación florece estas circunstancias son vistas como algo bueno, porque eso le permitió obtener información, aprender más, que cosas se pueden hacer y que no. Es una variable que, si tú enfrentas al tipo que quebró con él que no ha quebrado nunca, es el primero el que finalmente obtiene el contrato. La falla, en esos países, es vista como una manera de develar la falta de información, porque ahora sabemos que es lo que no funciona.
Leí que los bancos les prestaban dinero a aquellos empresarios que habían quebrado, en desmedro de que aquellos que no
Más que los bancos, son los capitales de riesgo y que tienen una visión muy particular. Porque en el fondo que tiene más riesgo ¿un gallo que nunca se ha equivocado o uno que sí? Es mucho más riesgoso la persona que nunca se ha equivocado, porque tiene información con respecto a que paso, porque paso, que fue lo que hizo y lo que no. El tipo que lleva tres o cuatro quiebras ha ganado mucha experiencia.
O sea en Chile faltaría establecer una mentalidad en capital de riesgo.Todavía no tenemos capital de riesgo. Cuando un capital de riesgo te pide que tengas no se cuantos millones de ventas al año, eso no es riesgo. Te estas asegurando de antemano. El único que presta plata acá en forma de riesgo o que presta la mayor cantidad de plata es el Estado. Y en una proporción inversa a lo que debiera ser. Eso también es parte del problema.
Hablaste sobre aprender a innovar que es el nombre que tiene tú exposición en el seminario. ¿Cómo uno puede aprender a innovar?
Es la manera en que uno conceptualiza el proceso de innovación. De la misma manera que hay procesos que te permiten producir más, más rápido, con menos fallas, hay procesos estructurados que te permiten, cuando son aplicados, innovar más y mejor, de manera consistente y predecible. Y uno puede aprender a usar esos métodos. Nosotros, de hecho, estamos enseñando acá en la Universidad con resultados que han sido sorprendentes. De hecho hay una empresa que expuso un problema para el taller de innovación tecnológica y los alumnos, primero, nunca pensaron que entregarían algo que fuera de valor a la empresa y la empresa está feliz con el resultado de los alumnos. Son métodos que te ayudan a generar más ideas, mejores ideas, ayudarlos a formar prototipos lo más rápido posible y conceptualizar nuevas soluciones a problemas, que sin esos métodos, sería más difícil encontrar. Entonces en este curso, los tipos salen y aprender a innovar. Porque te dicen “oye no se puede aprender a innovar en una sala de clases”, eso es falso. Yo estuve en el MIT y allá la gente aprende a innovar en la sala de clases, pero el tema es que no es la típica sala de clases, es un espacio que fomenta la creatividad y, además, se fomentan dos cosas: una manera distinta de ver la realidad y te damos herramientas para que tú cambies esa realidad.
¿A qué países debería mirar Chile para imitarlos en cuanto a la innovación?
No deberíamos mirar a uno u otro país. El problema es que la innovación como proceso es altamente contextual y más que mirar lo que el país a, b, c hizo, se debe ver como nosotros podemos aumentar la creación de negocios basados en conocimientos, lo más que podamos. Claro, puedo ir a Nueva Zelanda y digo “mira lo que hicieron estos gallos, voy a traer recetas”, pero la probabilidad de que lo que les sirvió a los neocelandeses me sirva a mí es relativamente baja. Además está el tema de las buenas prácticas o de las mejores prácticas, como muchos dicen, pero las mejores prácticas no son mejores sino que son prácticas que resultan de acuerdo al contexto o problemática de un grupo social en particular. Encuentro que es una tontería mirar o tratar de adoptar mejores prácticas, porque este tema de las mejores prácticas hace tiempo que sabemos que es mentira. Y en muchas partes se sigue hablando de este tema. Entonces, esta bien ir y conocer afuera, es bueno, porque a veces nos permite acortar el tiempo que toma traer una nueva tecnología a Chile o nos ayuda a expandir nuestra manera de mirar las cosas o generar negocios, lo cual esta súper bien. Si tú me dices a que países deberíamos mirar, no se por qué todos se comparan con Estados Unidos o Europa. Ahora a quien no debiéramos mirar es a ningún país latinoamericano o africano. Tenemos que mirar a los que la llevan y que estén creando el futuro en al menos un área. O sea, sino es matemática que sea en educación física o historia, pero en un área llegar y cortarla. Cosa de ser los tipos que están desarrollando el futuro. ¿Por qué tenemos que comprarle a los australianos soluciones para la industria del cobre?. Esas soluciones las deberíamos hacer nosotros. Por ejemplo, ¿por qué Nueva Zelanda tiene el 5% de las ventas mundiales de leche, pero domina cerca del 25% del mercado? Por la tecnología que utiliza.
¿Crees que actividades como el seminario que vamos a llevar a cabo sirven para dar a conocer estos temas?
Definitivamente, creo que hay temas que no se conocen todavía. Hay muchas cosas de las que no se sabe y claro que ayuda, para ir “evangelizando”. Pero ayuda siempre y cuando uno vaya poniendo en contexto no sólo la relevancia de los temas, sino que también hasta que punto es lo que se puede y no se puede hacer. Hay mucha gente que llega y habla “la innovación es súper importante” y al final topas con el término y nadie pesca. Y hay que tener cuidado con eso, pero por supuesto que estas actividades ayudan.
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