El portal permite incluir aplicaciones de generación propia que otros usuarios pueden utilizar para mandarse una chupilca o una sopaipilla en estos días de lluvia. Es que ahora son los cibernautas quienes tienen el control de lo que quieren hacer en Internet.
Una de las gracias de Facebook es que cualquier programador o alguien con no tantos conocimientos computacionales puede crear una aplicación que luego será usada por cientos y hasta miles de usuarios en la famosa red social.
Chile no escapa a esta tendencia. Con más de 625 mil compatriotas inscritos en Facebook, el espacio para inventar encuestas y regalos virtuales “sui generis” para chilenos es pan de cada día en esta inmensa sub-Internet como se le ha llamado.
Por ejemplo, es posible tener una aplicación para enviar comida chilena. En el menú destacan porotos, lentejas, garbanzos e incluso sopaipillas. La idea ya tiene 149 admiradores y consiste en enviar saludos a un amigo/a en Facebook con los platos más destacados de la cocina criolla.
Así, los usuarios pueden ampliar las recetas y para ello existen varios vínculos que se originaron a partir de esta aplicación.
También, hay otras similares como enviar un tradicional pisco sour, que a pesar de que algunos reclamen que es su invención los chilenos no pueden dejar de tomarlo aunque sea en Facebook.
En Chile, pese a los 12 años de estudio, sólo el 5% de los alumnos maneja el inglés al salir de 4º medio. Un problema que, según el doctor en lingüística aplicada y didáctica Patrick Chardenet se da a nivel mundial y muestra la necesidad de cambiar los métodos de enseñanza de las lenguas en los colegios.
Los problemas que enfrenta la enseñanza de lenguas extranjeras en Chile no son una sorpresa. Los considera parte de una situación mundial: "Los sistemas educativos no han sabido responder a los desafíos idiomáticos de la globalización".
Habla con autoridad. Es doctor en lingüística aplicada y didáctica, académico de la Universidad Franche-Comté, hace clases de políticas públicas idiomáticas en París III La Sorbonne y dirige el programa de francés de la Agencia Universitaria de la Francofonía, en Canadá.
Plantea que la forma en que el tema idiomático es abordado en los colegios ha quedado obsoleta. "La idea clásica es que el alumno domine al máximo nivel una lengua de referencia mundial, como el inglés, francés o alemán. Pero eso ya no es necesario. Lo que se necesita es una persona que se maneje en varios idiomas, lo que no implica dominarlos a la perfección", dice.
Por tanto, es muy difícil que la productividad de la enseñanza de los idiomas sea del nivel que se alcanza, por ejemplo, en matemáticas. Las lenguas se aprenden hablando y, con pocas horas de clases y aulas de 40 alumnos, la probabilidad de que los alumnos puedan practicar es escasa.
El espacio físico es muy importante. La sala clásica, en que se enseña matemática o ciencias, no es la misma que se requiere para enseñar idiomas. Es necesario, por ejemplo, tener acceso a internet, que sirve para hablar o chatear con un chino o para entrar en contacto con idiomas que no conocemos. Y hay que reducir el número de alumnos por curso. La forma actual de enseñar lenguas en el colegio es una pérdida de tiempo y recursos. El Estado, con salas de 40 alumnos y pocas horas al año, está gastando dinero para nada. En vez de tener 60 horas al año para 40 alumnos, sería mejor dividir el curso y dictar 30 horas con grupos de 20.
Las preferencias de las mujeres en cuanto a pareja sexual cambian con el ciclo menstrual de tal modo que para las mujeres un hombre soltero sin ataduras es más atractivo cuando ésta es más fértil. Esto incrementaría las posibilidades de quedarse embarazada.
Se sabía que las mujeres son más proclives a engañar a sus parejas en los momentos en que pueden quedarse embarazadas más fácilmente. Quizás esto explique por qué en Occidente el padre biológico de uno de cada 12 niños (la estadística puede variar según la fuente y país, pero las pruebas de ADN de ahora no mienten) no se corresponde con el oficial. También se ha podido comprobar que las mujeres son en general más amorosas en los días en los que están ovulando.
Ahora en un estudio psicológico reciente, en el que se pretendía saber cómo y por qué las mujeres se ven atraídas por determinados hombres (algo que siempre ha sido sumamente misterioso), las investigadoras Paola Bressan y Debora Stranieri han encontrado que el interés de las mujeres cambia según el ciclo menstrual. De este modo las mujeres emparejadas se ven atraídas por hombres solteros cuando están ovulando (cuando son más fértiles y proclives a quedarse embarazadas), pero estas mismas mujeres se ven también atraídas por hombres emparejados cuando no pueden quedarse embarazadas.
Sinceramente, quisiera dejar todas estas líneas en blanco, como señal de silencio doloroso. Porque en un momento como este, cualquier cosa que se diga está de más. Porque usar esta abominación para expresar algo que no sea el profundo dolor que siento porla perdida de un hijo.
Pero lo más difícil es que no existen palabras para afrontar algo como esto, nada que pueda consolar.
Ni la solidaridad, ni la rabia, ni la venganza, ni las acusaciones, ni los abrazos, ni las oraciones, ni las lágrimas, ni la indignación. Todo parece poco, todo parece insuficiente, nada ayuda. La más buena de las intenciones parece un sinsentido.
Cualquier frase de consuelo suena extraña, vacía, sin rumbo.
Toda la tristeza
Perder un hijo no puede ser comparado a ningún otro dolor en el mundo.
Cualquiera muerte es triste, pero la de un hijo, sin duda, es peor que cualquier otra. De alguna manera uno está mentalizado a que los padres de uno, los tíos, los hermanos, los amigos y hasta la pareja algún día, podrían morir, y que entonces uno tendría el penoso deber de estar en ese triste funeral. Pero nadie, absolutamente nadie imagina que tendrá que enterrar a un hijo.
Ahora bien, si además no es uno sólo, y si para aumentar la desgracia sucede en condiciones abominables, es simplemente demasiado.
Muchísimo más de lo que alguien puede soportar.
Muchas veces leemos en los diarios con avisos de trabajo en cual la frase "buena presencia" tine una connotación, si se puede decir,discriminaroria.
En Chile, buena presencia significará ser rubio o rubia, tener una aparencia fisica casi atletica por exagerar un poco o a caso ser casi un modelo.
En los últimos años ha sido una materia de permanente polémica el establecer si los requisitos de edad o sexo para realizar un trabajo constituyen conductas discriminatorias. Así es posible advertir que numerosos avisos de empleo, publicados en los principales medios escritos del país, incluyen como requisitos para postular a un trabajo, el que se trate de personas no mayores de 35 años, sean varones y, en el caso de las damas, que tengan buena presencia.
Los empleadores no sólo toman en cuenta el desempeño esperado de un candidato, sino que además de esto, tienen una inclinación de origen social o cultural por postulantes de ciertas características.
Otra opción es que los empleadores esperen que, por ejemplo, trabajadores de estratos más altos puedan desempeñarse mejor en su labor, porque el medio en el que tendrán que desenvolverse puede ser, a su vez, discriminatorio. Es el caso de personas que tienen que lidiar con clientes, consumidores o acreedores. Es muy probable que los empleadores quieran a alguien que sea parecido a estas personas, para que así sea legitimado por ellas. Esta forma de discriminación es distinta a la primera, porque no es ejercida directamente por el empleador, sino que él, por decirlo de alguna manera, valida la situación, sin ser el origen del problema.
Por último, en algunos casos, puede que el grupo discriminado tenga alguna desventaja en términos de habilidades que no son observadas, por ejemplo de liderazgo y de, lo que los headhunters denominan, habilidades blandas, como es la capacidad de persuadir, por ejemplo.
La extinción de una especie ocurre cuando esta desaparece definitivamente de nuestro planeta, llevándose consigo todas las características genéticas y probables adaptaciones específicas al medio que habitaba.
Durante millones de años, la extinción de las especies fue un proceso natural, cuyas causas en muchos casos se desconocían.
Los científicos, según el análisis de fósiles, han logrado determinar ciertas épocas, de varias decenas o miles de años, en las que desaparecieron especies, generalmente de forma masiva. Estos registros muestran la desaparición de grupos de organismos, quedando espacio para que nuevas formas de vida u otras ya existentes sobrevivieran, como ocurrió con la extinción de los dinosaurios, que facilitó el desarrollo, evolución y proliferación de los mamíferos.
Sin embargo, la aparición del hombre marca un antes y un después en lo que se refiere a la extinción de las especies. El hombre primitivo debía alimentarse y conseguir abrigo, por lo que utilizó los recursos que tenía a su alcance para sobrevivir: la flora y la fauna. Luego, se asentó en comunidades alterando los ambientes naturales de diversos organismos e interviniéndolos en beneficio propio, sin tomar en cuenta el gradual impacto de sus acciones sobre la subsistencia de muchas especies.
Si todo lo anterior ocurrió durante los primeros años del poblamiento terrestre, imagina las graves consecuencias que tuvieron el posterior desarrollo de la civilización, la Revolución Industrial y una serie de otros fenómenos que, con el tiempo, han influido con mayor fuerza en la naturaleza y las especies que la habitan.
No es extraño, entonces, señalar que en los últimos 500 años la intervención humana en nuestro planeta ha significado la pérdida definitiva de unas 800 especies, y que la cifra sigue aumentando día a día de manera alarmante.
En los últimos siglos, la acción humana sobre la naturaleza es la principal causa en la vulnerabilidad o extinción total de algunas especies. El ser humano es sindicado como el gran responsable de la desaparición de muchos organismos, ya que directa o indirectamente los daña, les destruye su hábitat e introduce especies ajenas, alterando drásticamente los ecosistemas.
La destrucción o alteración del hábitat de diferentes especies es la principal causa antrópica (relacionada con el hombre) que provoca la extinción de los animales.
Así, la tala de un bosque, el secado de una zona húmeda, la transformación de vastas superficies en áreas de cultivos comerciales y la expansión de centros urbanos son solo algunas de las acciones emprendidas por el hombre que reducen drásticamente el ambiente natural de muchos organismos.
Estas últimas no logran adaptarse a estas nuevas condiciones de vida rápidamente cambiantes, por lo que pronto comienza a disminuir la cantidad de individuos que componen la población, llegando a límites cercanos a la extinción o posiblemente a extinguirse.
El hombre también ha llegado a transar como mercancía algunas especies animales. Este comercio es considerado el tercer negocio ilegal más rentable, después del narcotráfico y la venta de armas, ya que, al año, genera cifras superiores a los 10 mil millones de dólares. Sin embargo, lo más alarmante tiene que ver con las cifras anuales de especies transadas y estas incluirían el siguiente desglose: unos 50 mil primates, 140 mil colmillos de marfil (de animales como hipopótamos, elefantes y narvales, entre otros), 350 millones de peces tropicales, 10 millones de unidades de piel de reptil, 5 millones de aves vivas y 15 millones de unidades de piel de mamífero. Todas estas mercancías son comercializadas como bienes de gran valor a nivel mundial, pasando por alto todas las leyes existentes sobre protección y tráfico de especies animales.
Muchas de estas especies terminan como mascotas, transformadas en zapatos, bolsos, carteras o abrigos de piel. Incluso, un número no menor muere antes de ser procesado y de ser encerrado jaula, ya que el traslado de su ambiente natural a otro desconocido afecta su comportamiento y funcionamiento orgánico.
La contaminación de los ambientes naturales es otro de los problemas que dañan a las especies. Muchos animales mueren envenenados por acumulación de sustancias químicas resultantes de algunos procesos industriales, ya que el agua que beben o el aire que respiran contienen altas dosis de pesticidas, petróleo y gases contaminantes, entre otros agentes nocivos.
Algunas desapariciones
Lamentablemente, las paulatinas amenazas que afectan al reino animal han hecho desaparecer durante siglos numerosas especies. Algunas de estas se extinguieron en un pasado lejano y solo tenemos noción de su paso por nuestro planeta a través de sus restos fósiles, de algunos relatos o ilustraciones de la época en la que existieron.
Uno de los casos más populares de extinciones tempranas es la del pájaro Dodo (Raphus cucullatus), el que desapareció durante el siglo XVII. Esta ave, habitante típica de las islas Mauricio, adquirió características bastante particulares: al no poseer depredadores, no tenía la necesidad de volar y, por ende, sus alas se atrofiaron. Además, desarrolló patas musculosas y robustas y se movía con torpeza. Esto último facilitó su captura por parte de los marineros que llegaban a la zona, lo que unido a la destrucción de los bosques que habitaba y a la introducción de especies foráneas domésticas (que pronto se transformaron en depredadores directos) ocasionaron su desaparición definitiva en tan solo 80 años.
Otro caso emblemático de extinción es el ocurrido con el tigre. Se alcanzaron a conocer hasta hace algunas décadas ocho subespecies de tigre, de los cuales, tres desaparecieron definitivamente: el Tigre del Caspio (Panthera tigris virgata), el de Bali (Panthera tigris balica) y el de Java (Panthera tigris sondaica). Las causas directas de la extinción de estas subespecies fueron la destrucción de sus hábitats, así como también el inicio de una cacería indiscriminada por diversión o para conseguir su llamativa piel.
El Tarpán (Equus ferus) era un animal bastante similar al caballo, habitante de las zonas más templadas de Europa y Asia. De altura más bien pequeña (no superaba el metro y medio) y cuerpo robusto, pasó de ser habitante común de las estepas euroasiáticas a extinguirse de manera total. Esto debido a que se le cazó para evitar el daño a los cultivos campesinos y la cruza con los caballos domésticos. Los últimos ejemplares fueron vistos a fines del siglo XIX.
Este tipo de 140 kilos de puro músculo estuvo de visita en Chile. Jay vive en California EEUU y es el actual campeón del Mr. Olympia 2007 y 2006. Campeonato que ganó Arnold en los años setenta.
Jay participó en Lobarede Classic 2007 en donde realizó un seminario y una estupenda exhibición.
Bienvenido a mi blog. Soy Simón, me encanta escribir, compartir, reirme y expresar lo que siento y pienso. Mi blog inspira un estilo para aquellos que desean comentar, compartir y porque no, también criticar los temas y artículos publicados en este espacio. La idea es que podamos reflexionar sobre distintos temas que contribuyan al desarrollo personal y social.
Un abrazo y espero que me escriban.